¡Bienvenidos!

Pritologia. Un estilo de vida. Una manera diferente de ver el mundo. Un nuevo modo de pensar.

Corazón, boli y papel.

Grandes ideas bien plasmadas.

"Eres el puto amo. Recuérdalo."

De cómo una sonrisa cambió mi vida.

Post-It

Si está en un post-it tiene que ser importante.

Entremses

Para ir abriendo el apetito.

jueves, 28 de noviembre de 2013

#NazaretALaRomana IV. El final del principio

La hora había llegado. El momento en el que teníamos que volver a casa. El momento de separarnos. Ya los del sur nos habían dejado hacía unas horas, se notaba su ausencia. Pero el grueso del grupo, la mayoría, como vino se fue. Yo nunca fui de despedidas, ello implicaría que no nos volveríamos a ver; soy menos del "Adiós" y más del "Hasta luego". Lo cual no quita que no me guste dar abrazos de esos que lo dicen todo. "Cuídate, te voy a echar de menos, pero estaré contigo."

Todos pensamos que en ese momento la aventura terminaba... Ilusos. Aún quedaban muuuuuuchas historias que vivir y que en algún futuro podremos contar a nuestros nietos. Quién nos diría que hay guardas como Dios manda en una estación de tren. Quién nos diría a nosotros que, en medio de tanto caos, seríamos capaces de improvisar una sorpresa. Quién podría asegurarnos que unas pizzas iban a saciar nuestro hambre mientras hacíamos tiempo en el aeropuerto. Quién iba a ser capaz de adivinar que nos echaban del mismo y nos tocaba dormir en la calle, con el frío y la lluvia. Pero sobre todo, quién nos diría que podríamos celebrar la vida de alguien de la forma más original posible y ello nos haría olvidar experiencias poco favorables (PD.: ¡Felicidades!).

Al menos tuvimos suerte, y fuimos listos. No todo el aeropuerto estaba cerrado, y pudimos "dormir" bajo cubierto (quien dice "dormir", dice "descansar"... nótese la ironía). Pero ya era algo, un lugar en el que pasar nuestras últimas horas en Italia, y hacer tiempo hasta la hora de partir. Nunca en mi vida (y eso que tampoco he vivido mucho, pero lo justo para tener un amplio background) se me habían hecho tan eternas unas horas.

Puedo quejarme, y lo hago, pero no para mal. Valió la pena vivir tantas experiencias por muy desagradables que fuesen a veces. Pero sin duda alguna, volvería a pasar por ellas si me hace vivir momentos tan bonitos como los que viví.

Y os preguntaréis: "Prito. Ya estáis en el avión, estáis volando y habéis aterrizado. Ya se acabó la historia. ¿Un buen viaje, no?"... ¿Quién ha dicho que haya acabado? Fue pisar Madrid y los problemas volvieron a mi vida. Más despedidas. Último tren, destino Cuenca. Últimos pasajeros a bordo... Excepto el menda. Así como había empezado el viaje lo iba a terminar: solo. Bueno, solo físicamente. Pero en espíritu eran muchos quienes iban a su lado.

Tras las explicaciones oportunas, el joven avileto cogía los últimos transportes públicos para llegar a su casa. Y... que raro... ya la estaba liando... Una cosa que tenía que hacer, UNA COSA, tan sencilla como montarse en un tren antes de la hora de salida y casi lo pierde por segunda vez. Si con razón dicen que todos los tontos tienen suerte.

Y por fin, tras miles y miles de historias y experiencias, otras tantas de fotos y aventuras sin igual, llegó. Y llegó y lo primero que recibió fue una sorpresa: allí estaba su hogar. El hogar. No son los sitios, son las personas. Me atrevería a decir que todos los que fuimos somos un hogar, y a cada día que pasa nuestro hogar es mayor y más acogedor.







Familia Nazaret: hogar en el que caben todos sin que sobre ninguno.




lunes, 25 de noviembre de 2013

#NazaretALaRomana III. The fast & the furious: A todo gas

Llegó el momento. El grupo estaba completo. Por fin, la Familia Nazaret unida (físicamente como en espíritu) en Roma. Los reencuentros, emotivos como siempre, y algún que otro "¡Anda, si te has cortado el pelo! Te queda mejor así". Solo quedaba tiempo para cenar algo e irse al sobre a descansar. Nos esperaban días intensos. Muy intensos.


El sol salía por el este, como siempre, señal de que nuestro día empezaba. Todo estaba perfectamente cuadrado para ir con tiempo. Pero, como siempre, nunca se cumplen los horarios. Que si los dineros, que si los cafeses, que si tal y cual, y esto y aquello... Total, retrasos everywhere (el primero el de un servidor).

Hora de coger el b... ¿¡Cómo!? ¿¡Qué el 223 no pasa fines de semana ni festivos!? Adiooooooooos. A hacer transbordos pues. Del bus al tranvía. Del tranvía al metro. Del metro al bus. De este a otro bus. De nuevo al tranvía. Un nuevo bus. ¿Metro ahora? ¿Tranvía? ¿Metro? Vale, estamos. A patita, que tenemos muchas cosas por ver y por aprender. Y, ante todo, mucho por andar. Perdón: ¡correr! Suerte que algunos ya veníamos con la costumbre de serie, pero empezaron a salir apuestas sobre quién era el primero que se quejaría y cuándo. Siento decirlo, nadie acertó.

Santa María la Mayor, primera parada, y con carrera popular incluida. Santa Prassede. San Pietro in Vincoli (con el Moisés del amigo Miguel Ángel). La Sta. Croce in Gerusalemme, uno de los lugares más significativos y una de las experiencias más intensas que he podido vivir. San Juan de Letrán, esa monstruosa a la par que hermosa basílica.

¡Viva la virgen de Rus! Quién lo diría, que hasta en Roma nos encontramos con San Clemente. Y tan cerquita del Coliseo. Próxima estación: la máquina de escribir (nombre "cariñoso" que recibe el monumento a Vittorio Emanuele II), previo paso por los Foros y el Campidoglio. De ahí a la iglesia del Gesù, momento para la oración, tiempo libre y cerveceo.

Cena. A dormir. Adiós viernes. Hola sábado. ¡Que nos vamos al Vaticano! Y con la misa allí, ¡qué emoción! Hasta que los trajeados empezaron con ese je ne sais quoi cual moscas. "Per favore: no foto, no video. Grazie". Toooooooooodo el santo día igual. Suerte que algunos nos hicimos un poco los suecos y fuimos más listos que el hambre (no me juzguéis por ello, que muchos de vosotros seguro que también lo hacéis). Qué decir de San Pedro que nadie sepa ya. Podría escribir páginas enteras de este templo tan maravilloso. Mas ahora me quedaré con "La Pietà" y la visita a la cúpula. ¡Dentro vídeo!

"Error 404: Video not found. Talk with the cat for them. Miau."

Y como no, volvemos a la carrera para llegar a los Museos Vaticanos. Qué desastre... Pero pudimos entrar. Y hacer fotos. Y hacer fotos. Y hacer más fotos. ¿A la Capilla Sixtina? Por supuesto. Aunque hubo tiempo para otras bellezas tales como el Laocoonte o unos calzoncillos de Jake el perro. Las casi tres horas que estuvimos se quedaron cortas para algunos, yo incluido, con tanto arte junto. Awesome.

En ese momento empecé a darme cuenta que el viaje llegaba a su fin en breves, y aun con todo el cansancio encima hicimos de tripa corazón y disfrutamos del momento. Carpe diem, unas pizzas y a San Pablo Extramuros. ¿Última parada? Todavía no. Aún quedaba el Trastevere, el barrio más clásico, el más rústico, el más romano. Cena "en comunidad" y de nuevo al descanso nocturno. Bueno, descanso descanso, lo que se dice descanso, lo justo para aguantar un día más. Había que disfrutar del tiempo libre que bien nos merecíamos.
Se predica mejor el Evangelio con el cargador lleno...
Domingo, día del Señor. Esto se acaba. ¿Y qué hacemos hoy? Vámonos a ver las catacumbas de Santa Priscila, a que los claustrofóbicos lo pasen mal. "¿A las catacumbas? ¿El domingo? ¿Por qué no fuisteis al Ángelus?" Sinceramente, muchos preguntaron y a todos, la misma respuesta: no lo sé. Un misterio que seguirá sin resolverse...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

#NazaretALaRomana II. Otro país...

Italia. Città Eterna. Ya estábamos allí. Algunos todavía seguimos asimilándolo. Cierto es que tiempo ha el joven avileto estuvo allí, pero era muy distinto. No iba a haber desfases ni broncas, no iba a ver cómo dos amigos acababan a puñetazos; eso fue cosa del pasado. Ahora iba con otro espíritu... Ciertamente, con otro Espíritu, ese que le guiaría a tomar decisiones, a decidir qué camino tomar, a elegir qué hacer y qué dejar; ese Espíritu que todo lo mueve en la dirección correcta.

Mapa en mano, la pequeña avanzadilla emprendía rumbo hacia... hacia... bueno, no sabían realmente hacia donde iban. Pero era claro que debían dejar sus trastos en algún lugar. ¡Al convento! Veamos... Línea 223. 25 paradas. Ufff, empecemos a contar.

Una parada. Vamos bien.

Dos paradas. Anda, si aquí se puede subir por cualquier puerta. Qué nivel.

Tres paradas. ¿Por qué la gente no paga? Que ruines son...

Cuatro paradas. ¿Pero es que en serio no va a pagar nadie?

Cinco... no, seis paradas. Me están tocando mucho la moral los morosos estos, ehh.

Siete, ocho, en esa no paramos pero es la nueve, diez, once. ¿Once? ¿No es la doce? Vaya lío... ¡Y la gente sigue sin pagar billete! ¡Pero esto qué es!

¿Qué parada es esta, la dieciocho o la diecinueve? Ah, que ya hemos llegado. ¡Abajo todo el mundo! Que ya eran más de las 15:00 y nosotros sin comer. Menos mal que las monjitas nos tenían preparados unos platos para chuparse los dedos (y menos mal que también hablaban español, menos mal)

PAUSA. Lo siento, pero esto que voy a contar ahora es importante. Mamá, si estás leyendo esto, siéntete un poco más orgullosa de mí a la par que puedes llamarme idiota (por no decir algo más feo) por lo que hice en Roma. Damas y caballeros, por primera, de momento única y ojalá que última vez en mi vida, Prito comió... brócoli. Gracias.

Y tras llenar el buche y reponer fuerzas, pequeña siesta incluida para algunos, el grupo de avanzadilla emprendió su camino y empezó a descubrir tan maravillosa ciudad. Así, mapa en mano, recorrieron (y no exageró, mis pies lo pueden atestiguar) casi un cuarto de Roma en apenas unas horas. Teniendo siempre presente que a las 6 pm ya era de noche.


Panteón, fontana di Trevi, monumento a Vittorio Emmanuelle II, foro de Trajano y su columna, y el mejor de todos: GIOLITTI. Dulce manjar de los dioses, ¡qué helados! Pena que a las 9 ya nos tocase emprender la vuelta al alojamiento. Del metro al bus y a esperar. Y esperar. Y esperar. Y esp- (perdón, me entra e sueño) -erar... ¡UNA HORA DE ESPERA HASTA EL MALDITO 223! Al menos llegamos puntuales a la residencia. Duchita. Cama. Buenas noches.


¡Y buenos días! Empieza una nueva jornada. Desayuno, recogida de lo imprescindible y a correr para pillar el bus. Irónico, pero cierto. A seguir pateándonos Roma, y esta vez cámara en mano. Coliseo, los foros, el circo, las termas... Una ristra de monumentos y lugares tan larga como kilómetros recorrimos en un día. Ya prácticamente estaba todo visto y no era ni de noche. ¿Qué hacemos? Vámonos de compras y descansar un poquito de tanta maratón. Y menos mal, porque no sabíamos la que nos iba a caer... ¡Sálvese quien pueda!

Mentir está mal Pinocchio, muy mal...

domingo, 17 de noviembre de 2013

#NazaretALaRomana I. ¡A la aventura!

Martes, 29 de Octubre de 2013. 5:17 pm. GMT+1. Hace viento, y el sol está tapado por las nubes, aunque no tiene pinta de llover. Tras horas y horas devanándose la cabeza, el señor Bolsón había conseguido encajarlo todo, como si cual Tetris se tratara, en una pequeña mochila, a la sazón algo ajada para que mentirnos. Puestos los cascos en plan nigga del Bronx, macuto al hombro y en marcha. Previa revisión de que no se olvidaba nada; hasta 7 revisiones antes de salir. Pero el momento había llegado, no había marcha atrás.

Llamadme ególatra, egocéntrico, creído, modesto, al decir que #NazaretALaRomana se hizo realidad en el momento en que un joven avileto salía por la puerta de su casa. Y al salir dejo atrás todos sus miedos, todas sus dudas, sus preocupaciones se quedaron llenando el hueco de una habitación vacía. Como le pasó a ese hobbit de la comarca: ya no volvería a ser el mismo.

Y con ese espíritu, el joven #deNazaret empezó su peregrinación. Pero, ¿lo hizo sólo? No. Alguien cercano le dio la mano al dar el primer paso y no la soltó hasta que regreso a su casa. Primera parada: Madrid. Primera sorpresa: esta... Pequeños detalles torrezniles que te demuestran que no estás solo y que Alguien vela por ti. (PD: Si ese cartel todavía vive quedaría muy bien decorando mi habitación. Gracias)


Y con el siguiente destino ya en mente, Valencia, prosiguió el viaje. Todavía sin más compañía que la de Su amigo. Pero no pasaba nada, sabía que todo saldría bien... Todo hasta que el AVE paró en Cuenca, y los "cuatro jinetes del Apocalipsis" montaron al tren (gracias a Dios, literalmente). Pero eso fue el principio de una buena lista: el metro, y el último en salir, que nos llevaba al hotel se va en nuestras narices; los autobuses nocturnos en Valencia son los padres; el único taxista del que me voy a fiar es de mi abuelo; dormir apenas tres horas es malo para la salud; las autovías están para el tránsito de vehículos, no de humanos; y un largo etc que finalizo diciendo que el agua de Valencia no quita la sed (científicamente demostrado)

Por fin, tras peripecias de lo más variopintas, estábamos en el aeropuerto, facturando maletas (bien envuelticas ellas con 70 metros de papel film del malo), y haciendo tiempo hasta el embarque en el avión. Si alguien desea ver estos momentos: Instagram; @pritologia. Y después de mucho tiempo, pudimos sentarnos en el avión. Ryanair. Que Dios nos coja confesados... Pero Dios se levantó contento y quiso que el vuelo fuese ligero y muy suave. Las músicas triunfales al aterrizar sacaron una sonrisa al pequeño grupo. Dulce paz...

viernes, 13 de septiembre de 2013

Whisky doble con hielo

Estaba oscuro, tinieblas en todo el local. Sólo una pequeña luz roja iluminaba la estancia tenuemente. Las paredes se descascarillaban con tan solo mirarlas; el antiguo esplendor de ese azul dejó paso al triste color del cemento. Las mesas habían sido atacadas por todo tipo de hongos e insectos, apenas se mantenían en pie, en su interior estaban huecas. Nadie se atrevía a sentarse en las banquetas por miedo a acabar con el culo lleno de mierda, y aquél suelo era de los más antihigiénico que mis ojos han visto nunca. Una pequeña estantería llena de licores daba un toque de color a tanta oscuridad.

Cuatro gatos, los parroquianos de todos los días. Parecía nuestro segundo hogar; en algunos casos, una vivienda permanente. La ida nos nos trató muy bien, nos dio la espalda hace tiempo y desde entonces no se ha vuelto a girar.

Jack lo tenía todo. Presidente de la mayor empresa de la ciudad, una mansión tan grande que podía considerarse un estado independiente, montones de mujeres con el simple chasquido de sus dedos, un concesionario al que solía llamar "garaje"... Todo. Pero tan rápido subió a la cima que le pasó factura, y cayó en picado: posesión de drogas, fraude, juicios y más juicios. Más bajo no pudo haber caído. Pasó una temporada entre rejas; ya no es el mismo hombre. Ahora sobrevive como puede.

La historia de Mike no es tan lujosa. Mike, típico padre de familia, casado felizmente con su novia de la infancia. Un simple funcionario del estado que se dejó seducir por una becaria... 32 años de matrimonio y 2 hijos que ahora solo recuerda en fotos. Su vida, una miseria. Al menos le quedan su caravana y la becaria... Bueno, quizá solo la caravana.

Y ahí tenemos a Aaron, el hombre más falso que haya pisado la faz de la Tierra. Por la mañana un alegre estudiante de instituto, amante del deporte y servicial; el alumno perfecto. Por la noche el demonio en persona, desdichado por no tener amigos iba de paliza en paliza buscando quién sabe qué. Por lo pronto tres costillas rotas y un traumatismo craneoencefálico causado por un bate.

¡Quién nos honra con su presencia! Si es el gran Randall Herbert Flint, Randy para los amigos, hijo del magnate de la inmobiliaria Arthur Lawrence Flint III. Pobre Randy, huérfano de madre y repudiado por su padre, odiado por la mujer a la que ama y todo el mundo en general. Ahogando sus penas en la botella y el sexo. Dicen que en una noche se acostó con 12 mujeres, cada cual con una moral más disipada que la anterior. Las malas lenguas hablan de que contrajo el SIDA; yo discrepo, me decanto más por el sífilis.

El camarero parece el más normal de los presentes, siempre y cuando obviemos su pasado. Eric, que así se llama, dejó los estudios a los 13 años, cogió una mochila con ropa y se marcho del hogar sin mirar atrás. Como alma en pena por el mundo intentó buscar algo con lo que ganarse la vida. Lo único que encontró fue a unas pobres ancianitas indefensas, alguna que otra casa poco segura y los cajeros de las gasolineras. Ahh, y a los agentes de policía en numerosas ocasiones. Menos mal que apareció en su vida una buena samaritana llamada Candice. Ella cambió su vida para siempre. Ya ha llovido desde la última vez que fue esposado por pillarlo con las manos en la masa. Y pensar que tiene 22 años... Pero poco a poco parece remontar el vuelo.

En cuanto a mí, tan solo soy un escritor frustrado en busca de una historia que no encuentro. "¿Por qué estoy aquí entre tanta 'miseria'? Si mi vida es perfecta"... Eso creía yo, pero tengo mucho en común con esta gente. Y todo empezó con una simple frase:

- Un whisky doble con hielo, por favor.


lunes, 22 de abril de 2013

Diario de una manzana

Domingo- Esto se ve muy bonito, con tantos colores y olores y sonidos. Maravilloso. Creo haberle oído al Jefe llamarlo “Edén” o algo así. Hace poco que apareció un ser peculiar, Adán si mal no recuerdo. Antes era una figura de barro pero ahora hasta se mueve y habla. Pero le falta una costilla. Se la quitó Dios para crear a ese hermoso ser que todavía desconozco. Parece simpático, espero que algún día podamos hablar.
Lunes- El Jefe les ha dicho a Adán y al otro ser que ni se les ocurra acercarse a mí, o estarán perdidos. Me siento un poco triste por no poder conocer a la otra criatura… Pero bueno, el Edén está repleto de seres que parecen estupendos. Espero que vengan algún día a visitarme; de aquí no me voy a mover, estoy colgada a un árbol.
Martes- He visto pasar a tres criaturas voladoras muy cerca de aquí, con intención de construirse una casa. Al final se han dado la vuelta y se acomodaron en el árbol de enfrente. ¿Qué tendrá mejor para que no se hayan quedado conmigo? Quizá a la próxima tenga vecinos…
Miércoles- Por fin descubrí el nombre de aquél ser: Eva. Le escuché a Adán decirlo mientras se alejaba de ella. Creo que estaba poniendo nombre a todo. Las criaturas del cielo de ayer se llaman “águilas” y ese árbol de enfrente, “alcornoque”. No me gusta ese nombre, suena tonto. Yo prefiero llamarlo “quercus suber”. Sea como sea su nombre, sigue quitándome compañía. Empiezo a preocuparme…
Jueves- Curioso lo que me ha pasado hoy. Un ser ha venido arrastrándose por el suelo hasta mí. Tenía forma de rama, mas era bastante flexible y ágil. Se acercó, me miró y me sacó la lengua un buen rato. No dijo más que un leve “shhh”; desconozco porque pues yo estaba callada. Aun así, es la primera visita que recibo desde que estoy aquí, y me ha alegrado.
Viernes- El ser que vino ayer no ha aparecido en todo el día. Me hubiese gustado poder verle otra vez y hablar. Un día más que sigo aquí colgado, sin compañía alguna ni visitas. ¿Acaso tengo algo en la cara? Habré de investigarlo…
Sábado- Mi cara no tiene la culpa. Ha caído agua del cielo (o “llovido” como lo define Eva) y he podido verme en ella. En verdad soy bastante hermosa. Tengo que reconocer que el rojo me favorece muchísimo. Pero quizá sea eso lo que asuste a los otros seres y no vengan. Quizá me tiña de algún color menos agresivo. Color mandarina, ese es un color que atrae mucho a todos.
Domingo- Silencio. Demasiado silencio. Hasta el Jefe está descansando sin hacer nada. ¿Es que acaso se han puesto todos de acuerdo? Pues nada, otro día más que me quedo sin visitas. Dónde estará aquél ser que se arrastraba por el suelo… Ojalá aparezca pronto.
Lunes- ¿¡MANZANA!? ¿Me han llamado manzana? Y que será lo próximo, ¿me apellidarán “Reineta”? Que suerte tiene el ornitorrinco por tan bello nombre… Lo que tiene que soportar una…
Martes- Acabo de enterarme que fue el Jefe y no Eva quien me puso el nombre. Y si el Jefe lo dice será por algo. Ornitorrinco, en que estaría pensando yo. ¡Manzana al poder! Mi vida cobra algo de sentido, pero sigo estando muy sola. Me paso el día balanceándome con la esperanza de que venga alguien, cualquiera me vale.
Viernes- Y una vez más, Eva hace de las suyas. Coge y llama al ser que vino a verme “serpiente”. ¿En serio? ¿”Serpiente”? No sé dónde le ve cara de serpiente. “Pecado original” le pega mucho mejor, pero bueno. Cuando venga por aquí se lo diré.
Sábado- Ya ha pasado una semana desde que vino “Pecado original”. El único ser que se ha dignado a venir a verme. Nadie más ha querido hacerlo. ¿Por qué? No me lo explico. De la tortuga y el caracol sí, pero del resto…
Domingo- Pero esta conspiración de silencio ¿a qué se debe? Todos callados y no sé por qué. Solo Adán es el único que hace algo, aunque no mucho. Se ha pasado buena parte del día arrodillado y con las manos juntas, balbuceando cosas. ¿Qué será?
Miércoles- ¡La serpiente y Eva paseando juntos! Y a escondidas de la vista de Adán. Seguro que estos se traman algo, aunque desconozco el qué. Tendré que vigilarlos más de cerca. Bueno, si pudiese moverme, todavía sigo colgada del árbol del bien y el mal (así se llama mi casa; no me disgusta, aunque manzano está mejor)
Jueves- ¡HA VENIDO! ¡Pecado original ha venido a verme! ¡Qué alegría! Hemos estado hablando toda la tarde, y creo que he encontrado a mi alma gemela. Se siente igual de solitaria que yo, nadie quiere acercarse a ella porque dicen que es fea. Eso es porque no han visto al mono narigudo; ese ser sí que es feo de narices. Me dijo que al verme sintió que yo era distinta a los demás, pero no se atrevía a hablar conmigo. La verdad, sienta bien tener un amigo. No quise preguntarle por Eva en nuestro primer encuentro, ya en otra ocasión intento sacar algo de información.
Lunes- La serpiente y yo cada vez hablamos más y más. Es mi único y mi mejor amigo. Me siento bien cuando viene a verme. Hoy le he preguntado por Eva, pero no me ha respondido. Sé que pasa algo, pero no quiere contármelo. Tendré que ser paciente. Algún día me lo contará.
Jueves- Ay madre, que la serpiente se ha hecho amiga de Eva y quiere presentármela. ¡Qué nervios! Cada día que pasa me sorprende más. No sé cómo podré agradecérselo.
Sábado- Mañana es el gran día, por fin conoceré a Eva. La serpiente me ha estado hablando de ella: sus gustos, aficiones y esas cosas. Estoy muy nerviosa. ¿Y si me pide mi teléfono? ¡No tengo teléfono! Ay, Señor, échame una mano para que todo salga bien…
Domingo- Maldito Adán, siempre fastidiándolo todo… Carcamal renegado. ¿Por qué será? Ah, sí, ¡te quitaron una costilla! Y esa costilla ha intentado tocarme. Pero tú, tan formal como siempre, impidiendo a la pobre Eva saludarme. Vergüenza debería darte. Menos mal que me dio tiempo a hablar un poco con ella y ya hemos quedado para otro día, para conocernos mejor. Que llegue pronto ese día.
Miércoles- Me siento… sucia. Mi “amigo” ha intentado traicionarme. Hoy vino Eva y la serpiente intento tentarla a… a… no me atrevo ni a escribirlo. Para que quiere uno enemigos teniendo amigos así. Menos mal que Eva es sensata y no se ha dejado seducir. Ella sí que es buena, hasta más dulce que yo si cabe. Pero la serpiente… Nuestra relación ha acabado. Para siempre.
Jueves- El Jefe me ha mandado una notita que me ha dejado preocupada. “Confía en mí, todo va a salir bien. Que sea lo que Yo quiera”. No entiendo nada. Tengo miedo. Pero es un mensaje del Jefe y tengo que hacerle caso.
Viernes- Si alguien lee esto lo más seguro es que ya no esté en el Edén… No fue el Jefe el del mensaje… Fue Pecado original… Era todo una trampa, y he caído como una necia. Primero fue Eva, y luego Adán. Me secuestraron, me raptaron de mi casa. Y ahora estoy tirada en el suelo, con el cuerpo magullado… Está todo oscuro y hace frío… Yo nunca quise llegar hasta aquí, pero ella… lo planeo desde un principio. Sabía que ese seseo escondía algo, que sus conversaciones con Eva no eran para conocerla… Me cuesta hacer la fotosíntesis… La culpa ha sido toda de la serpiente, yo lo sé, lo he visto y lo he sufrido. Adán y Eva son ingenuos, y no les guardo rencor por ello… Quizá sean estas mis últimas palabras… Por favor, no me recordéis como una villana, no tengo yo la culpa… Recordadme como Manzana “i-Sin” Royal, una víctima de Pecado original.
           
Muchos años después…

Miércoles- Esto de la aureola en la cabeza es una molestia grande, prefería estar colgada de una rama al arito este… Hoy ha habido bastante jaleo en el Cielo. Según le escuché a Pedro ha venido Steve Jobs. ¡Steve Jobs! El hombre que me quitó el sambenito que la bruja esa malvada me puso encima. Pobre Blancanieves… Pero yo no me creo que Steve Jobs esté aquí, no lo he visto todavía. ¿Y si Pedro se está volviendo majara? Tendré que informarle al Jefe.
Jueves- ¡Es cierto! ¡Steve Jobs está aquí! ¡Y me ha pedido un autógrafo! Al parecer fui toda una inspiración para él, y que en honor a mí utilizó mi cara para su empresa. Qué ilusión me ha hecho escuchar eso. ¡Soy famosa! Todo el mundo me conoce. Aunque el apellido es el de mis primos de Inglaterra, yo soy Royal y no MacIntosh. Pero qué más da, mi cara está en todo el mundo. ¡Joróbate ventanita de Bill Gates!