domingo, 17 de noviembre de 2013

#NazaretALaRomana I. ¡A la aventura!

Martes, 29 de Octubre de 2013. 5:17 pm. GMT+1. Hace viento, y el sol está tapado por las nubes, aunque no tiene pinta de llover. Tras horas y horas devanándose la cabeza, el señor Bolsón había conseguido encajarlo todo, como si cual Tetris se tratara, en una pequeña mochila, a la sazón algo ajada para que mentirnos. Puestos los cascos en plan nigga del Bronx, macuto al hombro y en marcha. Previa revisión de que no se olvidaba nada; hasta 7 revisiones antes de salir. Pero el momento había llegado, no había marcha atrás.

Llamadme ególatra, egocéntrico, creído, modesto, al decir que #NazaretALaRomana se hizo realidad en el momento en que un joven avileto salía por la puerta de su casa. Y al salir dejo atrás todos sus miedos, todas sus dudas, sus preocupaciones se quedaron llenando el hueco de una habitación vacía. Como le pasó a ese hobbit de la comarca: ya no volvería a ser el mismo.

Y con ese espíritu, el joven #deNazaret empezó su peregrinación. Pero, ¿lo hizo sólo? No. Alguien cercano le dio la mano al dar el primer paso y no la soltó hasta que regreso a su casa. Primera parada: Madrid. Primera sorpresa: esta... Pequeños detalles torrezniles que te demuestran que no estás solo y que Alguien vela por ti. (PD: Si ese cartel todavía vive quedaría muy bien decorando mi habitación. Gracias)


Y con el siguiente destino ya en mente, Valencia, prosiguió el viaje. Todavía sin más compañía que la de Su amigo. Pero no pasaba nada, sabía que todo saldría bien... Todo hasta que el AVE paró en Cuenca, y los "cuatro jinetes del Apocalipsis" montaron al tren (gracias a Dios, literalmente). Pero eso fue el principio de una buena lista: el metro, y el último en salir, que nos llevaba al hotel se va en nuestras narices; los autobuses nocturnos en Valencia son los padres; el único taxista del que me voy a fiar es de mi abuelo; dormir apenas tres horas es malo para la salud; las autovías están para el tránsito de vehículos, no de humanos; y un largo etc que finalizo diciendo que el agua de Valencia no quita la sed (científicamente demostrado)

Por fin, tras peripecias de lo más variopintas, estábamos en el aeropuerto, facturando maletas (bien envuelticas ellas con 70 metros de papel film del malo), y haciendo tiempo hasta el embarque en el avión. Si alguien desea ver estos momentos: Instagram; @pritologia. Y después de mucho tiempo, pudimos sentarnos en el avión. Ryanair. Que Dios nos coja confesados... Pero Dios se levantó contento y quiso que el vuelo fuese ligero y muy suave. Las músicas triunfales al aterrizar sacaron una sonrisa al pequeño grupo. Dulce paz...

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